“¿Cómo sería vivir sin conexión?” dijo Deb…

Esta semana Oye Deb publicó un vídeo en el que plantea la pregunta: ¿Cómo sería vivir sin conexión? #incondicionalmente #sinconexion #sintecnologia #sinmovil #reconectar

Esta semana Oye Deb publica un vídeo en el que plantea la pregunta:

¿Cómo sería vivir sin conexión?

Nos invita a observar cuánto dependemos de toda esta tecnología de la conexión que nos ayuda tanto y que, como contrapartida, pues nos desconecta tanto de nosotras mismas.

Es curioso porque esta serie de reflexiones de Deborah están muy en sintonía con el momento que estoy viviendo ahora mismo. Es precisamente lo bonito que nos ha traído esta hiperconexión. Multiplica infinitamente las posibilidades de identificarnos con personas que están viviendo o que han vivido el momento que tenemos ahora mismo delante o que tuvimos, y nos permite sentirnos comprendidas, apoyadas, abrazadas.

 

Sentir sin conexión

Esta es la tercera semana que me cojo dos días seguidos para desaparecer de las redes sociales, apagar el móvil, no tocar el ordenador y ni siquiera usar la cámara.

El primer día me agobié un poco. Mi mente me tiraba todos los trastos cada 5 segundos. Que si la gente va a pasar de ti, que si tienes que contestar los mensajes, los emails, que si vas a perderte algo, que si no lo van a entender. O simplemente: voy a mandarle un mensaje a fulanito, oh! que buena idea voy a contársela a fulanita que seguro que le interesa,… Era interminable.

 

Estábamos incómodas las dos.

Yo, conmigo.

Tuve ese pensamiento sobre mí misma que siempre arrastré de “jo, me tengo que quedar con la menos guay de la clase”.

Ya no me engulle como antes, ahora era más como un susurro, un recuerdo vago de la relación que he tenido conmigo, hasta hace nada. Era un impulso inconsciente por entretenerme con algo para no estar conmigo. Quizás también para no preguntarme qué quería hacer de verdad.

 

Por la tarde ya nos tratábamos de tú 😉

Empecé a plantearme qué podía hacer por mí en ese momento. Qué me pedía de verdad el cuerpo.

Y me puse a dibujar. Y fui feliz como cuando tenía 5 años y estábamos solos el lápiz, la hoja y yo.

Conecté con la naturaleza, paseé al sol y me empapé del sonido de los árboles, los pájaros, el agua…

 

El tiempo se expandió. Tanto que tuve esa sensación maravillosa cuando estás de viaje y has roto tanto con tu rutina diaria que te parece que han pasado una semana, y solo hace día y medio que te fuiste.

 

La última noche tenía ese deseo de no querer que algo se acabe… Y las dos siguientes semanas han sido realmente memorables. Incluso cuando he tenido momentos de desequilibrio, estos días han sido como oasis a los que recurrir para mimarme, “darme el capricho” de hacer lo que me da la gana en ese momento.

 

No entiendo que pueda haber ninguna receta mejor en esta búsqueda obsesiva de la felicidad de estos días que escuchar hacia dentro. No necesitas mirar en un blog, leer a un gurú, comprar un libro o hacer un curso para saber, SABER de verdad qué te llena.

 

Da miedo. Enfrentarse a las expectativas, soltar el control (o la creencia de control que tenemos) y fluir sin saber qué demonios vendrá después. Y yo he necesitado esas ayudas, esos libros, blogs, cursos, lo reconozco. A veces me las he tomado demasiado rígidamente y me he puesto a obedecer sin escuchar dentro. Esas veces la magia se perdía. He necesitado de muchos intentos y tropiezos constantes para ir teniendo algo de equilibrio.

 

Lo que si te aseguro es que nada te va a dar más felicidad que seguir esa vocecilla. La misma que tiene una paciencia de verdad infinita y que sigue esperando a que le digas: SI.

 

 

¿Cómo sería vivir sin conexión?

No puedo contestar a la pregunta de Deborah de forma simple o concreta, porque ya no quiero imaginar cómo serían las cosas. Quiero hacerlas y sentirlo por mí misma. A mi manera, en mis términos y sin dejar de escuchar por dentro. Estar más en el cuerpo y menos perdida en la cabeza.

La verdadera prueba vendrá este verano cuando el cuerpo me diga ahora vamos a desconectar aún más y vamos estar más conectadas que nunca. Lo puedo oler en el aire.

 

 

¿Te atreves?

¿Cómo sería tu desconexión perfecta?

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4 Comentarios en ““¿Cómo sería vivir sin conexión?” dijo Deb…
  1. Estoy pasando una temporada en otro país y aquí no tengo conexión. Al principio sentía que me estaba perdiendo mails, notificaciones,…

    Pero eso me ha sido tremendamente útil para mirar más a mi alrededor, de manera más pausada. Observar como un espectador la vida pasar disfrutando de los detalles. Abriendo bien los ojos o simplemente cerrándolos para que la lluvia o los aromas creen un recuerdo. Hay momentos que sin saber por qué se quedan grabados en la memoria. Estoy segura de que todas esas imágenes, sabores, perfumes que ahora aparecen en mi mente nada más cerrar los ojos nunca lo hubieran hecho con una buena conexión Wifi.

    Te mando un beso.
    Anabel

    • Amelia Mirón dice:

      ¡Bienvenida Anabel!

      De verdad, no nos damos cuenta para nada… y cuando lo dejas un rato, incluso solo un día te das cuenta de que te da el mono. Es una adicción con todas las letras y es lo que tu dices, recuerdas peor las cosas, todo sabe y huele menos, es como si te estuvieras apagando más que conectando a algo.

      Es una bonita experiencia, espero que te transforme y que descubras mucho más de ti, pero sobretodo que lo disfrutes.
      Gracias por venir 🙂

      Un beso!

  2. Voy a tener que reflexionar sobre esto porque últimamente estoy en modo totalmente adicta de las redes sociales y todo el día pendiente del correo. Gracias por recordarme que debo pretar el botón de stop y disfrutar un poco más del momento y lo que me rodea. Un besico enorme Ame!

    • Amelia Mirón dice:

      ¡Bienvenida Eva!

      No sabes lo que te entiendo! Y al final de la semana piensas… ¿merece la pena? Y más con esas dos preciosidades que tienes entre manos 😉
      Eso si es un increíble recordatorio de lo que es importante. Tengo pendiente en mi mente mandarte un email…

      ¡Mucho ánimo! Un besazo

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