El mejor presente que le puedes dar a alguien

¿Qué pasa cuando hablamos? Que perdemos la oportunidad de aprender algo de la otra persona, no la conocemos de verdad. Cuando nos dedicamos a pensar lo que queremos decir y lo decimos no estamos prestando atención a la otra persona. Estamos escuchando a medias. Y terminamos interrumpiendo (casi siempre sin querer). Saber qué decir en un momento dado puede ocupar tanto nuestra atención que no escuchemos del todo a la otra persona, pudiendo por el camino dar muchas veces por hecho lo que nos quiere decir y asumiendo que "sabemos" mejor que ella misma lo que le pasa por la mente. Hoy en día escuchamos cada vez menos y menos. Estamos tan preocupados por no parecer tontos o aburridos que hablamos y hablamos y nunca escuchamos. Esto no tiene que ver con ser bueno ni malo, ni majo ni rancio. Esto tiene que ver con conectar con otro (y opinar que conectamos no es lo mismo que conectar, lo mismo que opinar que escuchamos no es lo mismo que escuchar de verdad.) Escuchar supone dejarte la agenda fuera, escuchar con todas las consecuencias y transformarlo en una experiencia única. Haciendo preguntas, dejando entrar esa curiosidad sana por la otra persona. #IncondicionalMente #Regaloalternativo #Regalar #Escuchar #Noverbal #Comunicacion

Que alguien te escuche con todo su ser es un regalo. Y yo diría que es EL REGALO.

¿Qué pasa cuando hablamos? Que perdemos la oportunidad de aprender algo de la otra persona, no la conocemos de verdad. Cuando nos dedicamos a pensar lo que queremos decir y lo decimos no estamos prestando atención a la otra persona. Estamos escuchando a medias. Terminamos interrumpiendo (casi siempre sin querer).

Saber qué decir en un momento dado puede ocupar tanto nuestra atención que no escuchemos del todo a la otra persona, pudiendo por el camino dar muchas veces por hecho lo que nos quiere decir y asumiendo que “sabemos” mejor que ella misma lo que le pasa por la mente.

Hoy en día escuchamos cada vez menos y menos. Estamos tan preocupados por no parecer tontos o aburridos que hablamos y hablamos y nunca escuchamos. Esto no tiene que ver con ser bueno ni malo, ni majo ni rancio. Esto tiene que ver con conectar con otro (y opinar que conectamos no es lo mismo que conectar, lo mismo que opinar que escuchamos no es lo mismo que escuchar de verdad.)

Escuchar supone dejarte la agenda fuera, escuchar con todas las consecuencias y transformarlo en una experiencia única. Haciendo preguntas, dejando entrar esa curiosidad sana por la otra persona.

El mejor presente que puedes darle a alguien es escucharlo de verdad.

Se trata simplemente de escuchar, si, pero de hacerlo sobrepasando el límite de lo que parece posible, de lo “normal”, escuchar más allá de las palabras y fomentar así que ellos te hablen. Romper con los guiones sociales preestablecidos y las frases hechas, para convertirte en una auténtica exploradora de la otra persona.

Aunque conozcas a esa persona desde hace años… ¿Cuándo fue la última vez que la escuchaste sin contarle nada tuyo? Sin darle la vuelta a la conversación o llevarla por donde tú querías. Decidiendo que quieres saberlo todo, que quieres transmitirle que es la persona más importante aquí y ahora, pero sin palabras, sin móvil en las manos, sin hacer listas mentales o escuchar todo lo que tu mente te va tirando a la cara incansable. Concentrada en esta persona, en hacer que se sienta única en el mundo, escuchada como nunca antes la han escuchado.

¿Alguna vez te han escuchado así?

Lo nuestro ya lo conocemos, lo sabemos de memoria.

A no ser que exploremos nuestros territorios inexplorados (los que hemos ignorado toda la vida porque no estaba bien visto, no lo hacía nadie o eso pensábamos; o no es cosa de hombres o de mujeres…) poco nuevo tenemos que aprender si siempre estamos intentando hablar de lo que ya sabemos.

¿Pero lo del otro? Lo del otro es un misterio. Todos los seres humanos tenemos esta sensación de que conocemos muy bien al resto, incluso a los completos desconocidos, porque la percepción que tenemos del mundo nos ciega completamente a creer que eso es lo único que hay.

Hasta una conversación con una persona que conozcamos de toda la vida la podemos transformar en una aventura y un descubrimiento sin límites. Siempre va a haber algo sorprendente que conocer o absorber de ella, solo tenemos que dejar espacio para ella. Romper esquemas sociales, romper rutinas y dar la confianza suficiente como para que compartan con nosotras aquello que las hace únicas, en lugar de escuchar una y otra vez como un disco rayado esa imagen perfecta que quieren dar de sí mismos.

Y puedo asegurarte que puedes aprender mucho de otros, por estancados que estén, por repetitivos que sean, siempre hay algo más que “sonsacarles”, un reto a descubrir que quizás hasta ellos desconozcan.

Pero ese camino no es uno asfaltado, no es el camino que recorremos todos los días con nuestros guiones preestablecidos y frases hechas que nos dicen desde cómo y cuándo hay que saludar, a cómo hablar, y a usar una pregunta que no tenemos ninguna intención en conocer la respuesta. Reconozcámoslo, que tal es menos que un hola, es casi como un gruñido, como “Eh, q’pasa?”.

¿Te inquieta el silencio?

¿Sabes de esas situaciones en las que ocurren silencios e intentas cubrirlos y, sin saber realmente porqué, te encuentras hablando ya un buen rato de cosas que realmente te dan igual? Das opiniones grandes y pesadas, o amplias, o te repites, quizás porque sientes que necesitas esa atención. Las situaciones a las que siempre recurren en las comedias y series de humor.

Una pequeña aclaración: no es malo que necesites esa atención, no intentes ignorarlo o sentirte mal por ello, reconócetelo si es así, date permiso y quizás así puedas encontrar el momento, el lugar y la persona para sentirte escuchada. Calidad por encima de cantidad. Quizás no sea importante que te escuchen todas y cada una de las personas que te encuentras, quizás hay personas que pueden darte esos momentos que necesitas sin agotarlas mentalmente.

Vanessa Van Edwards, de la que hablé en este recopilatorio, es investigadora del comportamiento humano y una heroína personal mía, además de experta en lenguaje corporal. Un día recibió feedback negativo de una persona cercana que le dijo: “Interrumpes”.

Vanessa se quedó devastada porque las personas son una pasión suya, ha dedicado años a la comunicación y al lenguaje y sin embargo estaba haciendo una de las peores formas de ser irrespetuoso con alguien. Se recompuso, agradeció el feedback y decidió estudiar qué le estaba pasando, porqué lo hacía. Llego a la conclusión de que la aterraban los silencios y las pausas que ocurren en las conversaciones y por eso estaba siempre tratando de evitar que ocurrieran. Así que, como le encanta retarse a sí misma, decidió hacer un voto de silencio. Llevaría un calendario normal, iría a las conferencias, reuniones, las llamadas las haría por videoconferencia, no escribiría ni correos, ni mensajes, ni en hojas sueltas para expresar algo a alguien. Todo esto hasta que dejara de sentirse incomoda, ya fueran 5 minutos o un mes… Tardó 6 días.

Aprender el arte de conversar es en realidad dominar el arte de escuchar.

Son tres los puntos fundamentales para dominar el arte de escuchar:

1. Lo más importante es validar a la otra persona

¿Qué pasa cuando hablamos? Que perdemos la oportunidad de aprender algo de la otra persona, no la conocemos de verdad. Cuando nos dedicamos a pensar lo que queremos decir y lo decimos no estamos prestando atención a la otra persona. Estamos escuchando a medias. Y terminamos interrumpiendo (casi siempre sin querer). Saber qué decir en un momento dado puede ocupar tanto nuestra atención que no escuchemos del todo a la otra persona, pudiendo por el camino dar muchas veces por hecho lo que nos quiere decir y asumiendo que "sabemos" mejor que ella misma lo que le pasa por la mente. Hoy en día escuchamos cada vez menos y menos. Estamos tan preocupados por no parecer tontos o aburridos que hablamos y hablamos y nunca escuchamos. Esto no tiene que ver con ser bueno ni malo, ni majo ni rancio. Esto tiene que ver con conectar con otro (y opinar que conectamos no es lo mismo que conectar, lo mismo que opinar que escuchamos no es lo mismo que escuchar de verdad.) Escuchar supone dejarte la agenda fuera, escuchar con todas las consecuencias y transformarlo en una experiencia única. Haciendo preguntas, dejando entrar esa curiosidad sana por la otra persona. #IncondicionalMente #Regaloalternativo #Regalar #Escuchar #Noverbal #Comunicacion #Oprah(Oprah Winfrey, hablando de lo que tenían en común todas las personas a las que ha entrevistado durante toda su carrera)

Una vez cubiertas las necesidades fisiológicas y de seguridad de la pirámide de Maslow, la escucha verdadera puede ayudarte a ti y a la otra persona a alcanzar los niveles de necesidades superiores: la necesidad de relación, la necesidad de autoaceptación, y la necesidad de realizarte a ti misma, de desarrollar todo tu potencial.

Para validar a la otra persona y que le llegue de verdad el mensaje de que la escuchas no hay nada mejor que:

Parafrasear sus ideas: repetir sus ideas con otras palabras

Usar sus palabras: siempre intentar repetir sus palabras para que se sientan escuchadas

Devolverles la atención a ellas: ¿cómo te puedo ayudar? ¿cuál es el siguiente paso? ¿se solucionó?

Funciona muy bien con niños porque la mayoría de las veces solo necesitan validación, no es que les des la charla ni que les digas “que sí, que sí”, es hacerles sentir escuchados y validados. “Mami mami mami mami mami..” es lo mismo que decir “valídame un segundo”. Reconociéndoselo, incluso reconociendo que les fastidie lo que ocurre, aunque la situación no vaya a cambiar sustancialmente, les demuestra que te importan.

2. Evitar dar por hecho lo que escuchas o lo que vas a escuchar

Oímos lo que queremos oír, pero no lo que se ha dicho realmente.

Esto lleva a muchas confusiones y errores de comunicación. Las razones habituales son que asumimos la conversación porque pensamos que ya sabemos lo que van a decir.

Somos un poquito arrogantes, porque pensamos que sabemos más y mejor que la otra persona. O tenemos miedo a que nos pidan algo o nos necesiten.

Puedes perder la atención de la otra persona en unos segundos porque al final se canse de que tú “inventes” lo que te está diciendo en lugar de escucharla.

Validar la emoción que otro siente es importante, porque valida su experiencia. 

Además, si alguien te cuenta algo y saltas a intentar ayudarlo sin mas, a buscar la solución,.. no estás validando la emoción y la sensación que queda al otro lado, dependiendo de la persona, puede ser de indiferencia o simplemente de no haber sido escuchado. La mayoría de las veces la solución la tiene que encontrar el otro, tiene que llegarle o no tiene solución. Es mejor escuchar y preguntar qué puedes hacer tú, que saltar a dar recetas u órdenes.

3. Usar un lenguaje no-verbal acorde

El lenguaje no verbal (LNV) es la parte más importante de la comunicación y sin embargo es la más subestimada. El LNV es lo que marca la diferencia entre tu genuina predisposición y atención hacia otro o la fachada que ponemos cuando escuchamos pero en realidad estamos distraídos con lo nuestro. Hay tres puntos sencillos a considerar para producir una sensación de escucha de alta calidad en otra persona:

Por un lado está el orientar todo tu cuerpo hacia la otra persona en lugar de colocarte de lado: los dedos de los pies, el torso y la cabeza mirando directamente a la otra persona. Literalmente demuestras que le estas escuchando.

Afirmar con la cabeza, en especial cuando hacemos un movimiento triple y lento de decir que sí. Este es el equivalente a los puntos suspensivos del lenguaje no verbal. Triplica o cuadriplica la respuesta de la otra persona. Cuando la otra persona quizás se para porque no sabe si seguir hablando o quieres que siga contándote más sobre ese tema, es como decir “sigue, sigue, que me interesa mucho”

Finalmente inclinar la cabeza hacia un lado muestra empatía, y conexión, y suaviza tu escucha.

Es posible que al principio parezca artificial, pero cuanto más lo haces más natural sale. Estamos acostumbrados a ponernos de lado, a meternos las manos en los bolsillos si podemos, a mirar a todas partes menos a la persona, a estar pendiente de lo que nos pasa a nosotros,..

¿Qué pasa cuando hablamos? Que perdemos la oportunidad de aprender algo de la otra persona, no la conocemos de verdad. Cuando nos dedicamos a pensar lo que queremos decir y lo decimos no estamos prestando atención a la otra persona. Estamos escuchando a medias. Y terminamos interrumpiendo (casi siempre sin querer). Saber qué decir en un momento dado puede ocupar tanto nuestra atención que no escuchemos del todo a la otra persona, pudiendo por el camino dar muchas veces por hecho lo que nos quiere decir y asumiendo que "sabemos" mejor que ella misma lo que le pasa por la mente. Hoy en día escuchamos cada vez menos y menos. Estamos tan preocupados por no parecer tontos o aburridos que hablamos y hablamos y nunca escuchamos. Esto no tiene que ver con ser bueno ni malo, ni majo ni rancio. Esto tiene que ver con conectar con otro (y opinar que conectamos no es lo mismo que conectar, lo mismo que opinar que escuchamos no es lo mismo que escuchar de verdad.) Escuchar supone dejarte la agenda fuera, escuchar con todas las consecuencias y transformarlo en una experiencia única. Haciendo preguntas, dejando entrar esa curiosidad sana por la otra persona. #IncondicionalMente #Regaloalternativo #Regalar #Escuchar #Noverbal #Comunicacion #WarrenBennis

Y tú…

¿Te has sentido escuchada con esa intensidad alguna vez?

¿Qué te resulta más difícil de la comunicación de tú a tú? ¿Qué se te da mejor?

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6 Comentarios en “El mejor presente que le puedes dar a alguien
  1. Silvia dice:

    Leo siempre todas tus entradas Ame, pero esta me ha encantado. Validar la emoción es lo que de verdad significa el respeto a la otra persona. Porque cada uno siente lo que siente y obligar a alguuien a encontrar soluciones sin haberlas pedido o incluso decirle lo que tiene que hacer te produce una sensación de rechazo, de “no quiero que me trates así” y por eso, (creo) hay gente que está obsesionada con la aprobación ajena, porque le falta validar sus propias emociones primero con ellos mismos para poder hacerlo después con el otro y dejar de pedir “afuera”. Yo también peco de ello pero intento ser consciente y recolocarme en el sentido de: Sientes lo que sientes y está bien. Ahora, ¿qué vas a hacer tú misma para sentirte un poco mejor? Siempre aparece la palabra RESPETO, lo mire por donde lo mire. Respeto de mis emociones primero y dejar que se expresen (haciendo lo menos daño a los demás claro). Pero a veces es inevitable y entonces una se perdona y mágicamente los demás lo hacen también. No sé, escuchar con atención es, estoy contigo, el mejor regalo que nos pueden dar. Fantástico post explicado con mucha claridad y sencillez. ¡Un beso Ame!

    • Amelia Mirón dice:

      ¡Bienvenida Silvia!

      Qué placer tenerte por aquí… La palabra respeto me ha acompañado siempre y como a ti, me ha parecido algo demasiado fundamental. No me importa la relación que tengamos tu y yo, ya seamos amigas, madre-hija, tía-sobrina, jefa-empleada, o tengamos la diferencia de edad que tengamos, pienso que primero tiene que haber respeto. Porque antes que cualquier rol que tengamos, somos seres humanos y nada puede justificar romper eso.

      La validación de las emociones es tan poderosa que me llama la atención la torpeza con la que nos manejamos entre nosotros, la de muros que levantamos para protegernos de cosas que no existen y para poder vomitar fuera lo que “pensamos” o lo que “somos” y evitar que otro pueda decir algo por su parte. Suena exagerado, pero a mí dejó de parecérmelo cuando me di cuenta de esto y me vi como alguien torpe y con la mirada perdida en su propio ombligo. Vivir para aprender y aprender para vivir.

      Esta es tu casa. ¡Un abrazo enorme!

  2. Alfonso dice:

    Este es el gran reto que tengo pendiente, aprender a escuchar. A menudo me voy de la escucha de la otra persona y le suelto mi interpretación de lo poco que le he dejado comunicarme. Mi mente comienza a buscar la manera de ayudarle, pero consigo todo lo contrario, que se aburra y se sienta poco escuchada y valorada.
    Es curioso eso que cuentas de los silencios, cuando consigo estar en la escucha al cien por cien, esos silencios suelen ser incómodos, pero una vez que se escuchan, son la puerta que abre más a la otra persona.
    Los consejos del LNV me parecen geniales, he observado que pocas veces me pongo de frente a la otra persona, casi siempre me coloco la lado, curioso. Los voy a poner en práctica la próxima vez.
    Tengo la certeza de que lo más importante y básico es iniciar la escucha primero en nosotros mismos, ser conscientes de los mensajes que nos envía nuestro cuerpo y a los que intentamos acallar con pastillas y trucos.

    Muchas gracias, un agradable descubrimiento tu blog y tu. Un beso

    • Ame dice:

      ¡Hola Alfonso! Bienvenido 🙂

      Mil disculpas, no sé cómo se me ha pasado tu comentario.
      Escuchar es un gran reto y si ya eres consciente de ello estás a la cabeza de todos nosotros, porque cada vez estamos más y más inmersos en nuestra realidad y cuando nos comunicamos con otros es para defender nuestra postura, nuestra idea, nuestra visión, como si de no hacerlo nos fuéramos a desvanecer.

      “Mi mente comienza a buscar la manera de ayudarle, pero consigo todo lo contrario, que se aburra y se sienta poco escuchada y valorada.”

      Me identifico completamente con lo que dices, me cuesta pararlo aunque he empezado a encontrar la forma. He terminado de entender que los demás deben encontrar su solución y que la mejor forma de ayudarlos es ser un ejemplo de eso que pienso. Pero primero escuchar, ponerme en su lugar de verdad. Cuando alguien hace eso por ti, la sensación que te produce es indescriptible, te sientes de verdad visto, escuchado, respetado. Eso hoy en día es impagable.

      No puedo estar más de acuerdo contigo, todo empieza en uno mismo, en ser consciente de lo que pasa por dentro.

      Gracias a ti por venir y compartir tu punto de vista.
      Un abrazo!

  3. Javi dice:

    Totalmente cierto. Tan cierto que lo hacemos con nosotros mismos.
    Hasta que no seamos capaces de escucharnos conscientemente a nosotros mismos, nunca vamos a estar preparados para escuchar a los demás.
    Cuando uno conoce sus propias necesidades o debilidades, es capaz de ponerse en lugar de otro, empatizar y escuchar. Mientras tanto solo vamos a intercambiar frases hechas sin contenido ni interés que no llevan a nada.

    • Ame dice:

      ¡Hola Javi! Disculpa la tardanza, he estado de viaje y ha sido complicado mantener el blog. Pero aquí estamos 🙂
      Estoy 100% de acuerdo, cuando por fin te das cuenta y reconoces que no sabes lo que te pasa por dentro, entonces puedes bajar la guardia y relajarte, y tienes espacio para escucharte a ti y para escuchar a los demás.
      Muchas gracias por venir 🙂

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