Vidas Incondicionales: Belén Llobet

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Hace 16 meses conocí a una de mis heroínas. Al otro lado del planeta, en el lugar que dio paisaje a Mordor en las películas de El señor de los anillos.

Admirando las primeras vistas, cruzando el Parque Nacional de Tongariro (N. Zelanda), una chica pasó dos veces por nuestro lado y se nos quedó mirando. Dudaba si realmente nos oía hablar español y, sin más, se nos presentó con una sonrisa de oreja a oreja. Es uno de sus atributos más reconocibles de Belén, tiene una sonrisa de película.

Almorzamos Paco, Belén, Joanna (otra joyita cubana que casualmente nos cruzamos minutos antes) y yo. Cada uno sentado sobre una piedra volcánica. Un poco como los hobbits en mitad del camino. Fue menos de una hora juntos, pero juro que en aquel momento supe que tenía que entrevistarla para el blog. Nos hicimos fans absolutos suyos desde aquel instante y la seguimos durante meses por facebook.

Estaba viviendo su sueño: dar la vuelta al mundo.

Viajaba sola, caminaba con esa seguridad de sentirse más que acompañada, como si no hubiera nada mejor que ser en este mundo que ella misma.

 

Te presento a Belén Llobet

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Nació en Barcelona hace 31 primaveras, donde estudió Administración y Dirección de Empresas y empezó a trabajar en Marketing. Primero en Danone, después en Cadbury y tras la absorción de su empresa por Kraft, le ofrecieron un puesto en Madrid, donde vivió 4 años. Los dos últimos volvió a compartir piso porque ya estaba haciendo números para cuando llegara la hora de dar su salto al mundo.

 

El viaje

¿Durante cuánto tiempo estuviste viajando?

Empecé el 31 de Julio de 2014 y volví a España definitivamente el 13 de Octubre de 2015. Hice un parón desde mediados de Mayo y volví a Barcelona 2 meses y medio para descansar. Había absorbido tanta información durante tanto tiempo que me di cuenta de que mi cabeza no podía más. Disfruté de la primavera barcelonina, quedaba con amigos, paseaba, leía, me apunté a un intensivo de Portugués. En realidad estaba viajando en casa. Continuaba viajando…

¿Dónde has estado?

Empecé en Filipinas. No me atrevía a empezar sola y mis amigas me propusieron que me esperara a Agosto, y así empezar juntas mi aventura. A mí me pareció una muy buena idea y me daba mucha seguridad empezar con ellas. Regresaron a España y yo continué por el Sur Oeste de China hasta llegar a Chengdu, donde tomé un vuelo hasta Tíbet.

Allí me junté con un grupo de 8 personas e hicimos una ruta en furgo de 10 días hasta llegar a la Frontera con Nepal. Recuerdo que una noche dormimos en el Campo Base del Everest. Una maravilla… En Nepal estuve un mes. Hice el Trekking de los Anapurnas, 18 días caminando con la mochila a cuestas y contemplando paisajes inimaginables. Además tuvimos super buen tiempo.

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De allí me compré un billete para ir a Bangkok y subí hacia el Norte de Thailandia, bajé por Laos, crucé a Cambodia, luego Vietnam y fui subiendo hasta el Norte. En Hanoi volé de nuevo hacia Bangkok, donde me encontré con mis padres y mi hermana para celebrar juntos Navidad y Fin de Año. Fuimos a las Islas del Sur de Thailandia, ellos se volvieron y yo me quedé 15 días en Koh Tao.

A mediados de Enero volé hacia Nueva Zelanda, recorrí las dos islas en un mes y tomé de nuevo un vuelo hacia Santiago de Chile. Tenía una amiga viviendo allí y ella me animó para que bajara rápido hacia la Patagonia.

Visité la Patagonia Chilena y la Argentina. Me adentré en Uruguay. Crucé de nuevo por mar y me quedé en Buenos Aires y de allí regresé a España. Era el 8 de Mayo del 2015. Retomé mi ruta el 31 de Julio hacia Costa Rica, Guatemala, y finalmente México.

¿Desde cuándo era una idea en tu cabeza?

Hice mi primer viaje transoceánico a los 20 años a Honduras, a colaborar con una ONG. En ese viaje conocí a dos chicas que estaban viajando juntas durante todo un año. Me fascinó tanto la idea que pensé que yo también quería hacerlo en algún momento de mi vida. A partir de ese viaje cada verano me iba fuera, siempre acompañada, a descubrir un nuevo país.

 

¿Cuándo se convirtió en una posibilidad?

Al segundo año de estar en Madrid me tuve que mudar porque se me acababa la ayuda económica para pagar mi piso, tenía que buscarme uno más barato. Ya tenía una lista con todos lo pisos a los que iba a visitar cuando de repente me di cuenta de que no tenía sentido irme a vivir sola, gastarme tanto dinero, si a largo plazo quería hacer mi viaje.

Decidí hacer una lista con todas las cosas que necesitaba tener cerradas si llegaba el momento en el que me sentía preparada para irme sola a hacer mi viaje. Una vez hecha esa lista hice un plan de ahorro mensual, empecé a hacer el Proyecto Final de Carrera. Y así estuve 2 años.

¿Cómo tomaste la decisión?

Llegó Septiembre de 2013 y empezaba a tener cerrado mi Titulo Académico, a consolidar mi posición en el trabajo, a ver que me quedaba poco tiempo para reunir el dinero que me había propuesto. Se acercaba el momento de tener que tomar la decisión. Estaba en un punto donde por un lado no me atrevía a tomar la decisión de irme pero por otro lado tampoco me atrevía a dejar pasar la oportunidad.

Yo soy de las que opina que cualquier momento es bueno para hacerlo si realmente uno lo siente. Dicen que es mejor hacer estas cosas cuando es joven… La realidad es que uno lo hace cuando es joven porque cuando es mayor mucha gente tiene hijos y obviamente dificulta el proceso. Por poder hacer se puede hacer en cualquier momento y circunstancia. He conocido a gente que viaja con familia. Entiendo que no es lo más común. Pero para mí es importante decir que cualquier edad es buena para hacerlo. No por tener 20 años vas a vivirlo mejor o peor que por tener 30, 40, 50… Lo importante es hacerlo cuando el cuerpo te lo dice. Yo estaba en ese momento, sabía que podía dejarlo pasar, pero también sabía que era mi momento y que me arrepentiría si no lo hacía.

Estaba parando muchas cosas en mi vida por si me iba y una amiga me ayudó a darme cuenta que lo único que me retenía a no hacerlo era el miedo. Miedo a no adaptarme, miedo a no estar a gusto, miedo a no disfrutarlo, miedo a sentirme sola… En ese momento, cuando me di cuenta que no me iba por miedo, dije que debía hacerlo. Que si a los 3 meses no estaba a gusto me volvía y ya estaba. Lo habría intentado, habría cumplido mi sueño.

Y justo cuando lo comunicas en el trabajo, a tus amigos, familiares, es justo en ese momento cuando te das cuenta que la preocupación laboral, dejar tu puesto de trabajo, que es el miedo más común entre la gente, te da absolutamente igual, porque hay algo más allá mucho más importante…. ya vislumbras el camino. Sientes una emoción que va a estallar dentro de tí, estás super feliz, pero en realidad sientes que te estás tirando al vacío. Allí es cuando realmente sientes el miedo. Así, ¡sin más!

 

¿Tuviste apoyos familiares antes y durante el viaje?

Mis padres sabían que yo quería hacer este viaje. De vez en cuando lo iba soltando en casa y se ponían bastante nerviosos. Cuando les dije que me iba, creo que finalmente se sintieron un poco aliviados. Soy muy persistente, y cuando se me mete algo en la cabeza lo hago. Ellos sabían que tarde o temprano acabaría haciéndolo, así que creo que en realidad preferían que lo hiciera ya y no tener que estar constantemente en vilo pensando que cualquier día me iba. Para mí era muy importante su apoyo, para irme tranquila y sabiendo que no tenía que demostrar nada a nadie. Sabía que para ellos era un esfuerzo y por eso, desde el primer día, me comunicaba con ellos de manera regular. Si por cualquier cosa iba  estar desconectada durante unas semanas se lo decía, para que no se asustaran. También les iba informando de mi ruta, con quién iba viajando, para que estuvieran tranquilos y vieran que prácticamente siempre estaba con gente. Les enviaba fotos y así les hacía partícipes del viaje. Ahora que lo hablamos con retrospectiva mi madre bromea diciendo que cuando estaba de viaje hablaba más conmigo que ahora. Y es que trabajar y estar sumergido en una rutina laboral es lo que tiene…

¿Qué peculiaridades ha tenido esta aventura por el hecho de ser mujer? 

Creo que he tenido más beneficios que desventajas por ser mujer en este viaje. La zona de Asia que hice les daba bastante igual si era hombre o mujer. Y tanto en Nueva Zelanda como en Sur América, el hecho de ser una mujer que viajaba sola inspiraba a los hombres cierto respeto situándome como a un igual y al mismo tiempo intentaban protegerme. Además de eso, siempre tenía mis propias normas: Nunca caminaba sola de noche. A mi la noche me asusta. Ya no me gusta hacerlo en mi propia ciudad, sabía que si lo hacía en un país desconocido corría más riesgos. Sobre todo porque si no volvía al hostal no tenía porqué enterarse nadie. Eso era algo que siempre tenía presente.

 

Una pregunta especial de un lector de la Newsletter: ¿En qué pensabas cada noche antes de irte a dormir?

Cuando me tumbaba en la cama sentía paz, felicidad intensa. Todas las noches cambiaba de cama, dormía con otras 10-15 personas en la misma habitación, y sin embargo, me dormía en paz. Ahora tengo que hacer un ritual de desconexión del trabajo: mi música, mis lecturas, mi tiempo tranquila… ¡y aún así me cuesta dormirme!.

 

Después

¿De qué estás más orgullosa? ¿De qué te arrepientes? 

No me suelo arrepentir de las cosas… en general siempre pienso que es mejor arrepentirse de hacer algo que no de no haberlo hecho. Y si lo hago suelo estar tranquila porque hay alguna razón detrás por la que decidí tomar esa decisión. Así que ahora no me viene a la cabeza algo de lo que me haya arrepentido.

A veces pienso si no me equivoqué haciendo Sur América en lugar de haber estado en países con cambios culturales más chocantes como Perú, Colombia. En aquella época prioricé Patagonia y por eso decidí hacer Chile, Argentina y Uruguay.

Me siento súper orgullosa de haber tomado la decisión de irme, de haberlo hecho y disfrutado. Cuando viajaba a veces paraba e intentaba tomar conciencia de todo lo que estaba viviendo y me sentía súper orgullosa de mí misma y de haber sabido tomar la decisión de irme y de estar haciendo todo lo que quería hacer en cada momento. Me sentía muy afortunada.

¿Cómo te ha cambiado este viaje?

En realidad hay una cosa que a mí siempre me gusta contar, y es que en este tipo de viajes uno no cambia. Te encuentras en situaciones en las que en tu día a día es imposible que te encuentres, y afortunadamente son esas situaciones en las que te descubres a ti misma reaccionando de una determinada manera.

Durante el viaje estás solo, es cierto que constantemente estás rodeado de gente, pero la realidad es que tienes que cuidar de ti mismo todo el rato. Yo siempre me preguntaba… “¿qué te apetece?”, “¿qué quieres hacer?”. Una de las cosas que he aprendido es a cuidarme. Ahora intento hacer siempre lo que me pide el cuerpo. Si estoy dudando entre ir a correr o quedarme en casa descansando, intento parar y pensar exactamente qué es lo que me apetece y necesito.

Creo que ahora soy más abierta, tolerante…o intento empatizar más con diferentes maneras de ser, pensar. Hay millones maneras de hacerlo y no tiene porqué ser mejor o peor.

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Después de tanto tiempo fuera y de 8 meses de vuelta, ¿cómo ha cambiado tu perspectiva?

En cuanto a mi forma de pensar yo diría que relativizo mucho más las cosas. Soy más consciente de que las situaciones no son para toda la vida. Cualquier día puedes cambiar o te puede cambiar el entorno. Ya me he repetido antes pero creo y de verdad lo siento así y es que cuando uno hace lo que realmente siente, al final las cosas siempre salen bien. Hay una idea que se ha desarrollado en varios libros en linea con este concepto que se llama “sincronicidad”. Viene a decir que cuando estás actuando acorde con lo que “debes” hacer, entonces el mundo se confabula para que ese camino te sea más fácil recorrerlo. Yo creo que realmente eso pasa.

Cuando estaba volviendo a Barcelona de manera definitiva hablaba con un amigo suizo que había estado haciendo un viaje muy similar al mío y también estaba de vuelta. Me comentaba que le preocupaba volver y olvidarse de todo lo que había aprendido durante todo ese año. A mí también me preocupaba eso pero yo ya había vuelto antes y tenía sólo un poco más de experiencia que él en ese tema. La realidad es que no te olvidas de las cosas, solo que tu entorno vuelve a ser otro totalmente diferente y tienes unas obligaciones y responsabilidades y no puedes continuar con la misma actitud de “hago todo lo que quiera y me apetezca”. Pero yo quiero pensar que algo sí que he podido integrar. Intento sentir las cosas a la hora de tomar decisiones, relativizar, y me siento súper segura en el sentido de que sé que si hay algo en mi vida que quiero hacer o que no me gusta, me costará más o menos hacerlo, pero lo acabaré haciendo o cambiando. Eso me da mucha tranquilidad. Éste yo diría que es el “mayor miedo” al que me he enfrentado. No diría que fuera un miedo explícito que pudiera detectar antes, pero sí que ahora noto que estoy súper tranquila y segura de que venga lo que venga, podré salir de ello.

Sobre todo este aprendizaje me viene de los últimos dos meses que estuve por Sur América. Como ya he comentado antes decidí volver de un día para otro.

Sabía que había algo dentro de mí que no estaba bien. Decidí llegar a Buenos Aires, ir a un buen hostal y tomar una decisión sobre qué debía hacer para solucionar lo que me estaba pasando. Pasé un día con un canadiense que me explicó que él había estado un tiempo viajando y que al final se había vuelto a casa porque necesitaba digerir lo que había vivido para continuar disfrutando. Yo no presté mucha atención a esa conversación, estaba pensando en irme a Brazil a una ONG donde desarrollar Arte Callejero. Al día siguiente me lo encontré de nuevo y me preguntó si había pensando en lo que me había dicho el día anterior. Fue en ese momento que empecé a reflexionar si debía y no volver a casa. Estuve dándole vueltas y por la noche decidí que debía hacerlo. Compré el vuelo y en ese instante lo entendí todo. Sabía que eso es lo que debía hacer y lo que me estaba pidiendo mi cuerpo desde hacía un tiempo.

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¿Qué opinión tienes de ti misma tras cumplir un sueño como este?

Me siento capaz de llevar a cabo mis sueños siempre y cuando sea algo que realmente quiera de verdad. Con esfuerzo, siempre con esfuerzo. Las cosas nunca me han sido fáciles y no creo que me lo vayan a ser.

Me siento muy orgullosa de misma.

 

¿Volverías a hacerlo? ¿Volverás a hacerlo?

Por supuesto que lo volvería hacer! 🙂 Y ojalá vuelva a hacerlo en un tiempo. Tal vez ya dentro de unos años, ¡cuando me jubile! jajaja Nunca se sabe. A mí cuando la gente me pregunta sobre la experiencia de viajar un año y me dicen que ellos tanto tiempo no pueden montárselo yo siempre les digo que un año es mucho. 2 meses, 3 meses, 6 ya es mucho tiempo y está genial.

 

¿Cuál es tu próximo sueño?

Jajaja! La verdad es que ahora mismo estoy intentando no perseguir un próximo sueño. Éste ha sido uno de los objetivos que me marqué en el viaje: “Disfrutar de las cosas tal cual vienen” y estoy intentando hacer lo mismo ahora.

Actualmente estoy volviendo a construir mi vida poco a poco. Una de las decisiones que tuve que tomar cuando volví a España fue si volver a Madrid o quedarme en Barcelona, donde está mi familia. Cuando llegué lo que necesitaba era estabilidad y más todavía, estabilidad emocional.

Ya he encontrado trabajo y todavía estoy viviendo en casa de mis padres. Siento que todavía no es mi momento para mudarme e irme a vivir sola de nuevo. No me ilusiona. Fue un esfuerzo emocional tan fuerte el viaje, que ahora que tengo que adaptarme a un nuevo estilo de vida, una nueva ciudad, una nuevo trabajo…no puedo introducir una nueva vivienda. Tengo que ir estabilizando e ir incorporando nuevos elementos poco a poco a medida que los vaya integrando en mi día a día. Tomar decisiones constantes cada día durante tanto tiempo es agotador. Llegó un punto que necesitaba otra vez algo estable, ordenado y fácil, aunque me haya quitado la libertad de ir eligiendo lo que me apetece a cada momento.

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Reflexiones

¿De qué forma crees que eres incondicional a ti misma?

Soy incondicionalmente fiel a mí misma cuando hago lo que digo, cuando digo lo que pienso aunque no siempre me sea fácil, cuando me preocupo por la gente que me importa, cuando me alegro por las cosas buenas que le pasan a las personas de mi alrededor, cuando me esfuerzo por hacer las cosas, cuando taladro por conseguir las cosas que considero deben hacerse, cuando me emociono por un plan divertido, cuando bromeo, cuando río, cuando empatizo, cuando disfruto de los pequeños gestos, cuando estoy cansada y estoy de mal humor, cuando estoy triste y no tengo energía, cuando dudo, cuando quiero que se acabe el día, cuando me aburro de mí misma, cuando filosofamos con mis amigas.

 

¿Cómo te sientes más creativa?

Con música, una vela encendida, entre semana es a final del día, cuando estoy sola y estoy haciendo mis cosas (leyendo blogs, libros…) y el fin de semana, los sábados o domingos. También siguiendo el mismo ritual y pensando qué me apetece hacer.

 

¿Qué le dirías a alguien que duda al tomar una decisión como la tuya?

Yo siempre digo que lo más difícil del viaje ha sido tomar la decisión de irme. No es una decisión fácil. La parte positiva es que una vez tomada la decisión ya el resto son todo facilidades 🙂

Yo creo que es muy importante identificar qué es lo que te retiene a no lanzarte para saber si es sólo miedo o realmente hay una razón de peso detrás. A una persona que está dudando en hacerlo y no se atreve a lanzarse le diría que se preguntara qué pierde si se va de viaje. A veces es mejor probar las cosas y si uno no se siente a gusto se vuelve y ya está. Una de las cosas que yo me apunté antes de irme de viaje es una mini lista con objetivos que me marcaba. Algo muy simple y sencillo. Entre ellos principalmente se encontraba “Pasarlo bien”, “Ser más tolerante conmigo misma”, “Disfrutar del momento”. Y todas las decisiones que tomaba tenían que estar en línea con estos objetivos.

Existen muchas maneras de viajar. No todas han de ser de la misma manera en la que yo lo he hecho. Irse 2 meses a Londres, apuntarse a un curso de cocina por las mañanas y disfrutar de la ciudad por las tardes también es viajar. Lo importante es destinarse tiempo a  uno mismo para pensar y hacer lo que a uno le apetece. De ahí pueden aplicarse millones de variables: tiempo que se quiere viajar, lugar, tipo de actividades que se quiere desarrollar, tipo de país, temperatura que uno busca, dinero disponible, estado de ánimo en el que uno se encuentra también es un factor relevante en la toma de la decisión.

 

Un poco más de Belén

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  • Color favorito: Verde
  • Película: Memorias de África
  • Libro: Ahora estoy leyendo la vida de Frida Kahlo de Rauda Jamis. Me llamó mucho la atención su vida cuando estuve en Mexico.
  • Miedo superado: jajaja! creo que los miedos nunca se superan, simplemente aprendemos a vivir con ellos. Hay épocas en las que los sobre llevamos mejor que otras, pero siempre están allí latentes, para recordarnos que somos humanos!
  • Mantra o frase inspiradora: Lo que intento decirme a mí misma todos los días, sobre todo cuando no sé qué hacer sobre algo es “¿Yo qué siento?” “¿Yo qué quiero hacer de verdad”? Si uno hace lo que realmente siente, uno nunca se equivoca.
  • El mejor consejo que te han dado: El último me lo dio mi padre, y me sorprendió mucho que éste viniera de él. Me dijo que cuando te topas en la vida con gente que todo lo soluciona a través de la ira y la fuerza, hay que dejarlos pasar, porque sólo les consiguen parar los pies las personas peor que ellas, con más ira y con más fuerza. Pensé que tenía mucha razón…

 

Todas las imágenes son de Belén Llobet. Fueron tomadas durante su viaje, excepto la última.
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2 Comentarios en “Vidas Incondicionales: Belén Llobet
  1. Joana dice:

    Qué entrevista más interesante, me ha gustado mucho cómo explica su decisión, su forma de vencer el miedo y el regalo final de sentirse tan segura una vez que ha dado el salto y se ha atrevido a hacer realidad su sueño. Mil gracias. Nos inspiras!!

    • Amelia Mirón dice:

      ¡Bienvenida Joana!

      ¿Verdad? Me inspira mucho Belén, desde el primer minuto en que la conocí. Estoy de acuerdo. Para mí lo más importante de toda su historia es disfrutar del sueño, no esperar a que nadie te diga “ahora”, sino cogerlo con las dos manos. Disfrutar ahora mismo, este minuto.

      ¡Un abrazo!

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