Menos planear y más sentir

No sé tú, pero yo tengo la sensación de que en esta era de las redes sociales me están regañando siempre.

Y la mayoría de las veces (o quizás yo sea sensible a este mensaje) es para llamarme desastre, desordenada, caótica.

Planificar y ordenar es una parte

He aprendido mucho leyendo las experiencias planificativas y de purga de otras.

Me leí y apliqué el libro “La magia del orden” de Marie Kondo, fue de verdad muy intenso y me quité la mitad de mis capas de cebolla (aunque lo tengo en pausa porque vivo de paso de momento).

He adoptado varias veces el método bullet journal y me ha servido parcialmente.

Me regalaron una cubierta de piel (Traveler’s Notebook) muy chula de la maravillosa Gemma de WaselWasel que mediante un ingenioso sistema de elásticos puede llevar hasta cuatro libretas de grapa/hilo (la mía es la pequeña, otras dan incluso para 6). Puedes usarla como quieras y es especialmente útil para el bullet journal, aunque la he terminado usando de forma muy muy flexible y posiblemente indulgente, y me encanta.

No me identifico con ningún sistema en el día a día. Siempre me queda esa sensación de que lo que uso no es lo que necesito.

Sospecho que no poder aplicarme a un solo método (sea mío o de otros) es consecuencia de mis cuentas pendientes. Siempre viene algo viejo que me sacude y se me quitan las ganas de seguir planeando o controlando lo que había decidido planear o controlar y después me siento mal por haber roto la cadena.

Y como estoy en vías de resolver estas cosillas sueltas que tengo pues… he pensado que no me voy a estresar este año y a seguir ligeramente planeando sin asfixiarme a mes vista.

Sentir, escuchar y recoger es a veces más importante

Suelo volcar mi mente en libretas (que he conseguido reducir a una sola en el Traveler’s Notebook del que te hablaba más arriba), pero no a diario. Porque a veces no es necesario y porque quiero que sea un recurso y no una obligación. Cuando salgo a caminar me llevo la libreta y casi siempre cae algo. Estar en contacto con la naturaleza reordena mis pensamientos, me equilibra.

Pero de tanto pensar en la obligación de planificar sentía que me faltaba algo y por más vueltas que le daba no lograba encontrar qué.

Hasta que dí con el diario de 5 años. Un diario en el que hay espacio para un par de líneas cada día del año. Así no tengo más remedio que resumir y/o elegir. Y me quedo con lo que me llama la atención, con lo que aprendo, con lo que repito, con lo que me obsesiona incluso.

Es un libro bastante llamativo. De color azul y con el borde de las hojas dorado, y no es que me guste ni que no me guste el dorado, pero sí me hace mirarlo como algo especial.

Tiene una hoja por día del año. Y cada una de ellas dividida en 5 para que puedas escribir unas líneas cada día, especificando el año. Así iré recogiendo todos los 1 de febrero en la misma página de aquí a 2021.

Ha tenido efectos sorprendentes durante este primer mes de uso.

♥ Me llena de curiosidad.

♥ Cambia mi actitud hacia el futuro de una forma inmediata. Me recuerda que esto es una aventura y que no sé en realidad qué es lo que va a pasar mañana.

♥ De alguna forma estoy escribiendo un libro sobre mí a cuentagotas, según sucede. Y así también estoy aceptando lo que ocurre en toda su imperfección.

♥ Puedo ver cómo avanzando, me equivoco y tropiezo. Y veo con perspectiva pequeñas cosas que hace unos días me parecían grandes obstáculos. Eso me hace sonreír.

♥ Al ser tan poco lo que tengo que escribir no me agobia lo de los 5 años, no me pesa ponerme a escribir al final del día. Y si alguna vez lo escribo a la mañana siguiente da igual.

Quizás algo de lo que recoja me sirva para el futuro, para encontrar patrones, recuerdos, ideas superadas. Es para mí una forma de mirar al futuro como los niños: con chispas en los ojos, sin dejar el presente.

Planear es importante, claro que sí. Pero a menudo olvidamos que es necesario simplemente estar.

No hace falta llenar cada espacio de cada día de nuestra vida. Porque si lo hacemos dejamos de sentir. Y si dejamos de sentir, antes o después, la catástrofe está asegurada.

Aún cuando no sepamos ni qué está pasando, o de dónde viene esto que nos ha caído. Aunque creamos estar controlándolo todo.
Habremos dejado de estar atentas a lo importante.

¿Qué te parece esto de crear sabiduría en lugar de buscarla fuera?

¿Cómo te suena lo de sentir y dejarte llevar frente al control constante?

Si alguna vez te interesa este diario (el mío es de Chronicle Books) hay muchas opciones en el mercado. Yo no tenía ni idea hasta que me puse a mirar para escribir hoy aquí.

Aunque la verdad es que no necesitas comprar nada. Una libreta que tengas por casa te puede servir perfectamente. Y si tienes maña puedes hasta hacerla tú misma como regalo a alguien por su cumple, aunque solo sea para un año. Yo estoy pensando seriamente en hacerlo ahora que me estoy haciendo recambios de las libretas que uso en mi Traveler’s Notebook de WaselWasel.


Perdón por el color de las imágenes, pero tuve que usar el viejo portátil y tiene una calibración defectuosa (era con el que lo hacía todo el primer año del blog y nunca nada se veía del color que tenía que ser, ni siquiera el blog jaja).
La foto de portada es de Aaron Burden y tiene una galería preciosa en Unsplash.

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10 Comentarios en “Menos planear y más sentir
  1. Maite dice:

    Amelia, he leído tu post frotándome los ojos. ¿Acaso en un universo paralelo me llamo Amelia y no soy consciente? ¿Tienes súper poderes y me lees la mente? Una de estas dos opciones, es. Tú dirás.

    He leído “La magia del orden” y ha supuesto un antes y un después en mi vida. Fue mi guía para el project 333, que ha ha hecho mi vida mucho más relajada, centrada y con buen gusto, todo hay que decirlo. Vestir siempre con ropa que te gusta y te queda bien, ¿no es un must? No sé cómo no se me había ocurrido antes. Tan encantada estoy que hice un public speech del asunto, ¡con fotos y todo!

    El diario de 5 años, ese azul turquesa con los cantos dorados, lo he tenido dos veces en mis manos, en una tiendecita súper chula de Amsterdam, y en Barnes & Nobles en New York. Me persigue. Y porque no he viajado más. En las dos ocasiones me saqué excusas de la manga para no hacerme con él, cuando en realidad me daba vértigo.
    El vértigo, ese hermano pequeño del miedo.

    Mi palabra para este año es “Sentir”. Después de mucho pensar, decidí que me vendría bien pensar menos y sentir más. Todavía no sé cómo hacerlo, la verdad, (¿acabo de decir “después de mucho pensar”? )

    y “Florecer” que es la que me da vergüenza decir y con la que siento algo en el pecho por dentro cuando la digo.

    Ya ves, me falta el Traveler’s Notebook, del cual me he enamorado perdidamente y era justo lo que iba buscando sin saberlo, para que seamos almas bastante gemelas.

    Un abrazo, mil gracias por acompañarme

    • Amelia Mirón dice:

      ¡Hola Maite!

      Me encanta tu comentario 🙂
      Bueno, ya sabes que me encanta todo lo que escribes, hasta tus estados de fb (no sé cómo lo haces pero me hipnotizas).
      Quizás tengamos que hacer nuestra versión de “Stranger things” 😉

      El proyecto 333 lo tengo siempre ahí pendiente, ahora mismo sé que no es el momento, pero en un futuro quiero hacer como tú. Me habría encantado verte en tu speech.

      Pues creo que tu cuerpo te está hablando y “florecer” es tan buena palabra como sentir. No tiene porqué significar lo que pone en el diccionario, o sí, todo eso depende de ti y de lo que necesites ahora mismo. Y ahora con la primavera parece idóneo, ¿no? 😀

      Me alegro haber tocado una llaga tan positiva.
      Y estoy encantada de compartir vidas paralelas contigo, aunque sí tenga una plancha (pero no le haga mucho caso) jeje

      Un besazo enorme! <3

  2. Carol dice:

    Hola Ame, como siempre, es un placer leerte. Apenas terminé de leer tomé mi cuaderno de “ideas y notas brillantes” y lo separé en dos reglones por día. Me encanta la idea de registrar diariamente de forma breve, es como leerme cada día diferente, mejor o peor, pero diferente.
    Te mando un abrazo muy grande

    • Amelia Mirón dice:

      ¡Hola Carol!

      ¿A que sí? Pasar de “darme órdenes” o planear, a escucharme a diario pero de una forma muy asequible, sencilla, corta.
      Espero que te descubra pequeños tesoros tuyos 🙂

      Un besazo!

  3. Lorena dice:

    Soy, o era, una persona muy planificada, puede que en exceso, a pesar de ser incapaz de tener una agenda, diario, libreta… nunca se me olvida nada. Pero de un tiempo a esta parte he decidido cambiar un poco mi actitud y dejar que la vida me sorprenda un poco. Así que no puedo estar más de acuerdo con tu entrada. Un beso y feliz tarde

    • Amelia Mirón dice:

      ¡Bienvenida Lorena!

      Yo estoy igual que tú, dejándome llevar en la aventura… y hay que ver ¡cómo cambia la perspectiva de las cosas!

      Conozco tu blog por la Casa Chiribiri, me encantan sus diseños, pero es que tu logo les quedó chulísimo (bueno, todo lo que tienen por Murcia en carteles, persianas y murales es precioso).

      Gracias por compartir
      Un abrazo <3

  4. Amparo dice:

    ¡Menuda recomendación que acabas de hacer!
    Tengo un cuaderno muy bonito, de esos finitos, que me compré hace tiempo y no sabía para qué usar y lo acabo de convertir en mi febrero de aquí a los próximos 5 años 😀 Suena tannn excitante ver qué paso el mismo día en 5 años diferentes… ¡y es tan sencillo escribir 4 líneas por día!
    Tendré que ir comprando libretas para los meses posteriores, así que te agradecería mucho un post sobre cómo usar el cuaderno de viajes de WaselWasel para archivarlos todos (no sabía que existían estas cosas, otro descubrimiento).
    Pues eso, que tu post ha cambiado mi día y cuando experimente con este sistema lo recomendaré. De hecho hasta he pensado regalar el diario ese azul tan bonito en próximos cumpleaños.
    Gracias por todo. Un abrazo!

    • Amelia Mirón dice:

      ¡Hola Amparo!

      Me alegro de que te haya inspirado tanto el post 🙂

      El Traveler’s notebook es una cubierta de piel en la que meter cuadernos intercambiables que vayas a usar en un momento dado, pudiendo sacar algo que no necesites en el fin de semana o poner un extra para un viaje, por ejemplo. Pero para archivar realmente no lo usaría, cuando terminas un cuaderno puedes guardarlo en una caja junto con los demás. Pero depende de para qué los uses y de qué te funcione a ti. Eso sí, para mí la experta universal es Gemma, de WaselWasel, ella te sacará de dudas seguro.

      Ahora estoy montando unos cuadernos sencillitos de un año con dos páginas por día y divididas en 12 espacios para los meses, con la idea de escribir un par de líneas al día y así tener cada 1 de mes junto y así con todos los días. Es para regalar y experimentar un poco con estos formatos. No sé qué tal será…

      Sí! A mí también me parece un regalo muy chulo de cumpleaños, muy especial. Quién sabe, quizás para el segundo año en lugar de leer quotes y frases de internet nos inspiremos con nuestras observaciones del pasado 😉

      Un besazo!

  5. Lola Julio dice:

    gracias, me viene muy bien tu experiencia e informacion.

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