Mi estrategia número uno para dejar de correr detrás del tren

Cuando pienso en algo de mi presente que no me gusta, a veces mi mente me arrastra hacia visiones imaginarias de lo que podría ser, dónde podría estar, quien podría ser y con quién y de alguna manera asumo esas conclusiones de que no tengo, no soy, no estoy. #agradecer #perspectiva #trucos #tiempo #aceptacion #publicidad #ideales #realidad

Cuando pienso en algo de mi presente que no me gusta, a veces mi mente me arrastra hacia visiones imaginarias de lo que podría ser, dónde podría estar, quién podría ser y con quién y de alguna manera asumo esas conclusiones de que no tengo, no soy, no estoy.

La mayoría de las veces no es que realmente no me guste algo mío sino que he aprendido a reaccionar a unos ideales muy marcados por la tele, las revistas, las películas y lo que escondo de los demás.

No tengo fuerza, no tengo coraje, no tengo voluntad, no tengo fortaleza.

No tengo ese cuerpo, no tengo esa casa, no tengo ese presente.

No soy valiente, no soy guapa, no soy esbelta, no soy.

Todo queda entonces en un deseo (o millones de ellos).

Ojalá fuera fuerte/delgada/guapa/rica/supiera ya X/…….

Que me hace extremadamente débil ante la publicidad.

La misma publicidad que funciona dándonos imágenes para esas nebulosas de deseos que ya tenemos. Le dan color, tono, la iluminan. Nos dan esa visión de dónde queremos estar porque nos aseguran lo que nos hemos prometido que hay al final del arco iris de esa compra, de esa habilidad, de ese título, de ese poseer algo.

De hecho, todos esos anuncios actúan omitiendo información, te dan el pie a que rellenes con tus esperanzas y deseos más íntimos y personales que al final nada tienen que ver con tener cosas, sino con sentir.

En tu mente a un nivel apenas perceptible se desarrollan frases que van tal que así:

Si tuviera ese reloj, me sentiría más yo, más segura, menos diferente o más importante, podría hacer mi trabajo con más solidez.

Quizás suene banal coger de ejemplo un reloj, pero muchas veces es una camiseta de esta temporada, unas gafas de sol, un curso o un molde para hacer muffins. Todas esas cosas nos llaman por lo que nosotras conectamos a ellas, la imagen que queremos tener de nosotras mismas, la que queremos proyectar, la que creemos necesitar, como si mientras estuviéramos desnudas y ridículas por no tener esta ultima cosa, hábito, habilidad, mensaje,…

A veces no vemos el resto de la cadena de palabras que estamos soltándonos por dentro. Y todos esos deseos son promesas que nos acercan idealmente a esa visión muy difusa y terriblemente influenciada por el cine y la televisión de cuál es la vida que merecemos, que queremos, o que deberíamos tener.

Cuando deseas algo, cuando haces de tu mantra: quiero ser fuerte, voy a confiar en mi, ojalá esto me haga feliz, quiero cuidarme… El mensaje que te mandas constantemente es que no lo tienes aún, no lo eres, no lo estás haciendo, no lo sabes. Y no solo eso, sino que todo tiene que llegarte desde fuera.

Por eso hoy te propongo algo diferente, no solo animarte a afirmar que ya tienes eso que te motiva, sino ir un poco más lejos:

Agradecer.

Agradecerte a ti, agradecer al universo, agradecer a tu dios, el que sea, agradecer al sol.

Tu confianza, tu seguridad, tu fortaleza, tu felicidad, tu sentirte viva, tus conocimientos, tu calma, tu cuerpo, tu atención y este TU momento.

Si cambiamos la perspectiva, cambiamos la realidad.

 

Y tú:

¿Te has pillado diciéndote algo que quieres tener/ser?

¿Crees que podrías reconocerte que ya tienes, que ya eres?

¿Cambiaría tu vida si lo asumieras?

¿Podrías agradecer ahora por tenerlo y serlo?

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8 Comentarios en “Mi estrategia número uno para dejar de correr detrás del tren
  1. Nazaret dice:

    ¡Hola Ame!

    Te agradezco mucho que pongas en palabras algo que muchas nos negamos a reconocer. Y es el poder que tiene sobre nosotras la publicidad. Bueno quizá no nos negamos sino que ni nos damos cuenta.

    En mi caso darme cuenta y aceptarlo me ha ayudado a entender el por qué de algunas de mis acciones o reacciones frente a según qué situaciones.

    Ese tipo de vida ideal que solo se consigue si tienes lo que te venden (ya sea un objeto o un estilo de vida) me ha condicionado durante años. Y aún lo sigue haciendo pero ya no me domina porque ahora lo identifico y le pongo freno (o al menos lo intento).

    Que haya personas como tú que hablen de esto nos ayuda a identificarlo y a dejar de presionarnos tanto.

    Un abrazo, linda.

    • Amelia Mirón dice:

      ¡Hola Nazaret!

      Creo que no nos damos cuenta para nada porque esta todo tan entretejido y además hay una presión de grupo tan grande hacia ese camino que parece que no hay otro posible, o que si no lo sigues eres rechazada.

      Me alegro de que lo estés identificando, por desgracia es más de lo que la mayoría llega a ver en su vida.

      Me encanta encontrarme con gente que de alguna manera ha despertado de ese mal sueño y, aún con muchos tropiezos y obstáculos, se atreve a elegir.

      Muchas gracias por contarlo 🙂

      ¡Un abrazo!

  2. Crearnos necesidades realmente no necesarias, para hacernos comprar cosas, pensando que van a darnos la felicidad. De eso trata la publicidad.

    Necesidades impuesta que recalcan lo que no tenemos, y nos van dejando una sensación de vacío y de “ser menos que”, cuando en realidad lo que necesitamos para ser más felices -en mi experiencia- es todo lo contrario. Es reconectar con nosotros mismos, vivir disfrutando más cada momento y, como dices, ser más agradecidos.
    (Esta semana nuestros posts están muy relacionados)

    Hace unos meses leí un libro que seguramente te gustaría -tal vez lo has leído ya-: “Diario de la gratitud”. Es muy ameno de leer, y va mezclando vivencias y reflexiones personales con investigaciones y material más científico. A mí me gustó mucho. Y de hecho ahora mismo lo tengo como recomendado en el sidebar de mi blog.

    Un abrazo grande.
    Y gracias por estas reflexiones!

    Rut

    • Amelia Mirón dice:

      ¡Bienvenida Rut!

      ¡Qué interesante! Me lo apunto, tiene buena pinta 🙂

      Me lama la atención que en realidad no estamos desencaminados al querer sentir todas estas cosas, sin embargo lo estamos buscando en el lugar equivocado, básicamente porque son “promesas vacías de” algo, que en la mayoría de casos, ya tenemos. Como dices, para mí también es “reconectar con nosotros mismos”.

      Espero que disfrutes mucho escribiendo ese libro 😉

      Un abrazo!

      • Exacto. Obviamente todos queremos ser más felices y vivir una vida más bonita y especial. Pero caemos en el error (muy difundido) de buscarlo en la compra de cosas constantemente, cuando en realidad cada día creo que está más dentro de nosotros que fuera.

        No quiero decir que no necesitemos nada para vivir. Pero sí que muchas veces confundimos ‘ser’ con ‘tener’. Queremos ser felices y lo buscamos teniendo un montón de cosas. Pero realmente se puede ser feliz independientemente de lo que se tenga. O no ser feliz en absoluto teniendo de todo…

        Un abrazo grande!

        Y gracias, el libro lo estoy disfrutando mucho y a medida que voy llegando al final, de él están naciendo nuevas ideas para llevarlo un pasito más allá… Ya te contaré! 😉

        • Amelia Mirón dice:

          “confundimos ‘ser’ con ‘tener’”, es tal cual, así de simple.

          Estoy de acuerdo, además la felicidad no es algo lineal, no es algo que consigues en un momento y ya te dedicas a otra cosa. Y eso es lo que nos promete la tele, etc… y eso nos confunde y nos hace muy poco tolerantes a la frustración.

          ¡Qué intriga! Sí, ya me contarás 🙂

          ¡Un abrazo!

  3. Esti dice:

    Creo que son excusas, excusas para frenarnos a nosotras mismas, para encerrarnos en el miedo que es más cómodo y más fácil de asumir. Eres más feliz y libre cuando te liberas de todas esas necesidades de mentira que crees que tienes. Como siempre genial el post, seguimos reflexionando cada día 🙂

    ¡un abrazo!

    • Amelia Mirón dice:

      ¡Hola Esti!

      Estoy totalmente de acuerdo, te transforma ir quitándote todo el lastre. Pero llegar a ese punto es difícil, doloroso y encima muchas veces no tienes los apoyos alrededor porque todo el mundo está enganchado a las mismas cosas, es la norma. Y terminamos creyendo que es un camino durísimo y lleno de autocastigo. Pero yo pienso que lo difícil realmente es llegar a ese momento, ese primer paso, precisamente por esa carga que llevamos y esas “necesidades de mentira” que aún no podemos ver por lo que son. Después no son todo arco iris, pero sí que es más real, más humano…

      Muchas gracias por compartir tu visión 🙂

      Un abrazo!

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