No quiero ser La Buena

No quiero ser LA BUENA | IncondicionalMente. Para que yo sea la buena tú tienes que ser mala, el resto tiene que ser malo, el mundo tiene que ser injusto y cruel sino acepta "mi bondad". Pero quizás lo que busco no sea "sentirme la buena", sino ser reconocida, comprendida, valorada, querida por ser yo. #incondicionalmente #bondad #serbuena #serresponsable #tuvida

Una finísima línea se trazó en tu vida entre “ser buena” y ser responsable. Para muchas personas ese “ser buena” se come a todo lo demás y termina siendo otra cosa.

Ser buena se convierte en la piedra angular que todo lo dirige, pero siempre con la esperanza de ser vista de una determinada manera por otros, para demostrar algo.

Llevado al extremo te convierte en alguien que nunca quiere tener ningún tipo de responsabilidad en su vida. Quiere el control, pero no quiere la responsabilidad asociada a tomar decisiones. Quiere controlar lo que otros piensan, quiere controlar lo que se hace y cómo pero no quiere saber nada de los resultados negativos, no quiere aprender. Así no puede aprender.

Para que yo sea la buena tú tienes que ser mala, el resto tiene que ser malo, el mundo tiene que ser injusto y cruel sino acepta “mi bondad”.

Pero quizás lo que busco no sea “sentirme la buena”, sino ser reconocida, comprendida, valorada, querida por ser yo. Estoy tratando de llegar a esa meta forzándome a encajar en el molde de la bondad, porque aprendí hace mucho, y me recuerdan de vez en cuando, que ser buena es reconocido, valorado y querido.

Esto me lleva a dar el paso y decidir dejarme las bondades para tomar las verdaderas riendas…

Mi declaración de Responsabilidad

Soy yo contra la que lucho constantemente, no es el mundo. Soy yo la que cada día se juzga, se golpea, se frena, se dilapida. Soy yo la que pone trabas, la que se mete prisa, la que se asfixia con sus propias manos. Soy yo, ya no son mis padres.

Soy yo la que se recuerda una y otra vez todas las veces que se ha sentido mal, que alguien ha sido desagradable, que alguien me ha insultado. Soy yo la que ha asumido el insulto como verdad y la que ha permitido que me hiriera. Soy yo la que no se trata bien, la que pone por encima suyo las expectativas de otros, la que se dice constantemente no. Hoy soy yo, no es la sociedad.

Soy yo la que duda de si misma y se sabotea, la que encuentra más de mil excusas, la que a veces no sabe ni dónde está, no es mi país.

La sociedad, mis padres, las personas que conozco, mi país, el mundo en general y las experiencias que he tenido en él, han tenido mucho que ver con la vida que he tenido, sin duda.

Pero soy yo, nadie más que yo, quien tiene capacidad para cambiar igual que tú la tienes en tu vida.

Yo no puedo cambiar a otro. No puedo elegir qué piensa. Qué siente. Qué lee. Qué dice. Qué escucha. Qué hace. Y no es mi derecho hacerlo.

Solo yo me puedo “salvar” a mí. Salvarme a mi es salvar el mundo. La forma en que me trato es la forma en que trato a los demás y viceversa. Quien me habla con desprecio es porque se habla con desprecio. Su ofensa nada tiene que ver conmigo y todo con él mismo.

Solo yo me puedo querer. Esperar a que otros lo hagan, esperar a que otros me den permiso para vivir no me deja espacio para ser. Soy libre cuando no espero y me doy lo que necesito, cuando no exijo estas cosas en los demás y consecuentemente las tengo sin buscarlas, ni necesitarlas.

Solo yo me puedo elegir. Nada tiene mucho valor si yo no me elijo, no me quiero, no me hago el centro de mi existencia. Solo así puedo hacer algo por otro, solo así puedo ser el ejemplo para los demás de mi visión de la vida, solo así puedo vivir en lugar de sobrevivir.

Solo yo puedo tratarme con el cuidado que necesito, con respeto, ser paciente, ser callada, observarme, estar ahí imperfecta pero incondicionalmente. No puedo cambiar a otros y no puedo cambiar el mundo, si no cambio yo primero. Transformarme yo es transformar el mundo.

Responsabilizarme de mi vida me hace libre, me da opciones, me hace ver que tengo la capacidad de elegir, de empezar un camino, de equivocarme y dar la vuelta si quiero. Puedo elegir el callejón sin salida solo por la experiencia, mi experiencia.

¿Qué piensas tú?

Esto lo llevo por dentro muchos años y lo veo también en muchas personas cercanas y lejanas. ¿Qué te parece a ti?

Si no quieres que se te escape nada, apúntate al Correo Incondicional aquí.

Publicado en Blog Etiquetado con:
7 Comentarios en “No quiero ser La Buena
  1. ¡Buenos días, Ame!

    Totalmente de acuerdo con lo que planteas. El 95% de nosotros nos dedicamos a echar culpas a todo lo que nos rodea, a todo aquello sobre lo que apenas podemos influir.

    Y nunca nos paramos a pensar en nosotros mismos, en lo que nosotros podemos hacer para cambiar nuestra situación, o en cómo podemos pensar sobre todo aquello que nos afecta para que nos afecte menos… o nada.

    Decía el emperador romano Marco Aurelio, “La vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella”, y yo trato de vivir por esa máxima. Somos aquello que pensamos, nosotros elegimos cómo somos, qué y cómo nos afecta lo del exterior, y qué hacemos con lo que nos rodea.

    Un abrazo grande, leerte es un lujo para el alma 🙂

    • Ame dice:

      ¡Qué bonito Eduardo!
      Muchas gracias 🙂

      Los pensamientos nos elevan o nos estrellan pero cuesta tanto ver por primera vez que eres independiente de todo lo que tu mente te tira a la cara y que puedes elegir dejarlo ir sin enredarte… Y que como dices, puedes dedicarte a decirte cosas positivas, en lugar de rumiar lo negativo que ya nos pusieron de serie hace tiempo 😉

      Muchas gracias por venir y compartir tu punto de vista!
      Un abrazo

  2. Totalmente de acuerdo contigo, Amelia.

    Nuestra vida es nuestra responsabilidad, culpar a los demás es, además de inútil, un gesto de infinita cobardía. Si las cosas no van cómo esperamos, está en nuestra mano cambiarlas, en la de nadie más.

    Por eso, si hay un discurso que no puedo aguantar es el del victimismo, lo siento, no lo soporto.

    Si tú no mejoras tú vida, ¿quién lo va a hacer?

    Besos

    • Ame dice:

      Es cierto, es nuestra responsabilidad. Pero también es cierto que quien trata por todos los medios de quitársela de encima es quien más ayuda necesita, yo no lo llamaría cobardía. Nos han enseñado con palos, pero nunca funciona, necesitamos cariño y comprensión. Por irritante que sea tener a alguien quejándose (que lo es) porque cree que el mundo le debe algo, es su camino y no tienen porqué estar preparado para pasar al siguiente punto. Lo mejor es dar un ejemplo y dejar que lo descubran por sí mismos, si tienen suerte y algo les rompe la cúpula de cristal que tienen encima. La consciencia no se puede imponer y se tiene que elegir (y encima tiene muchas capas).

      Gracias por compartir Mónica
      Un beso

  3. Esti dice:

    Tienes toda la razón, sólo nosotras somos las responsables de nuestra vida y nuestras decisiones. Somos las primeras que nos tenemos que querer como somos para que los demás nos quieran por ello y no por lo que esperan de nosotras. Me ha encantado el post y aunque creo que es la primera vez que te comento, llevo unos cuantos artículos siguiéndote. ¡Un abrazo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*