Si el mundo se acabara mañana, ¿de qué te arrepentirías?

¿De lo que has hecho o de lo que no?

Yo ya le he dado demasiadas vueltas…

He buscado las mejores opciones, el mejor momento, la mejor idea y aunque he aprendido grandes cosas… siempre camino por los bordes. Por dentro siento la insatisfacción de no llegar al corazón.

Por miedo a estropearlo, por miedo a no ser lo que esperaba, por miedo a que esté hueco…

 

Pero no está hueco.

Tenemos algo importante que ofrecer y explorar en este planeta y no hay más tiempo que perder.

 

Y da miedo

Da miedo salir ahí fuera desnuda. Sin marcas, sin ese aura que dan los objetos de moda, sin selfie en las redes en ese sitio tan deseado por las masas.

Da miedo estar en el presente en una vida sin público, sin aprobación, sin normas.

Da miedo ser imperfecta y no tener algo de lo que fardar. Poner algo tuyo ahí fuera que no te convence, pero que es definitivamente tuyo.

Da miedo, pero la peor parte es precisamente vivir a este lado del muro. Desde aquí, el otro lado no son más que divagaciones, supuestos, hipótesis intoxicadas con este temor.

 

Porque da miedo ser real y humana.

Tapamos nuestra humanidad en nombre del civismo. Creemos que usar desodorante antitranspirante es una señal de madurez, cuando en realidad estamos aplicando un esquema mental en el que nuestra verdadera naturaleza está fuera de lugar constantemente. Fallamos una y otra vez porque olvidamos.

 

La valentía es vulnerable

Aprendemos a sobreprotegernos. Vivimos en microsociedades donde todo el mundo lleva un escudo o una armadura similar. La gran sofisticación moderna es creer que salirte del camino duele hasta antes de empezar, para que no se te metan ideas en la cabeza y nos dejes mal a todos.

Mejor, sigamos dibujando garabatos en los márgenes de ese libro que ni siquiera nos gusta y atemos corta a nuestra pequeña soñadora que, enjaulada, susurra a la luna y llora hasta dormirse cada noche.

Vivimos desde un mundo mental, no necesariamente real, en el que ser vulnerable es una provocación a la dilapidación pública. Mostrarte ha sido herirte de muerte voluntariamente.

 

Pero…

Todo eso que tememos, todas esas películas de terror que llevamos instaladas de serie, no son más que leyendas urbanas.

Estos últimos seis meses he constatado que la vulnerabilidad, lejos de ser algo terrible, es nuestra mayor ventaja.

Es la puerta a la propia libertad.

Cuando eres vulnerable todas las cadenas van desapareciendo poco a poco. Primero se hacen visibles, después se hacen débiles, innecesarias, para terminar evaporándose y dejándote con espacio para expandirte. ¿Y el miedo? No desaparece pero se hace manso.

Ser vulnerable es un acto de fe con una misma.

Poner la mano en el fuego por ti, elegirte, decirte QUE SI.

 

Ha llegado la hora

“SI, voy a hacerlo. Aunque no sepa muy bien cómo”

Al menos, esta es mi oportunidad. La de dedicarme a hacer algo que había desterrado durante años y que ya no quiero postergar más. Porque ¿quién sabe hasta cuándo viviremos?

Este verano asumo el rol de ilustradora. Y lo digo aquí con bastante vergüenza. ¿Suena infantil? ¿Suena ridículo? ¿Suena aburrido? ¿Suena irresponsable? La verdad es que no me importa cómo suena, no hacerlo ya no es una opción. No hay otra forma de saber si merece la pena o no.

Te animo a hacerlo también, con lo que has dejado de lado esperando que llegue el buen tiempo… algún año. Pero ahora.

¿Cuál es la excusa? ¿Cuál es el miedo? ¿Cuál es la gran desventaja que te lo impide? ¿Qué es lo que te hace relativizar tus inquietudes hasta que marchitan?

 

AVISO:

El blog se da un descanso veraniego

Pero seguiré en contacto en la newsletter y por instagram. Compartiré mi viaje y trataré de no controlarlo, de ser auténtica y de fluir con lo que venga. Dependiendo de lo que se cueza este verano, el blog volverá más o menos transformado.

Mil gracias

No quiero pausar el blog sin dar las gracias a algunas personas que queriendo y/o sin querer me han provocado o me han inspirado, o que incluso han metido el dedo en mis heridas y tras algunos desequilibrios me han ayudado a ser más fuerte, a llegar más lejos:

Paco, Valeria, Papá, Mamá, Maite, Marian, Clara, Silvia, Marga, Belén Llobet, Paqui, Carmelo, Angus, Irene, Desirée, Green Sandra, Deb, Ana Durán, Isa Niñacomoyo, ClaraPaula, Rut, Roy Galán, Mamen, Nahir&Rut, Alfonso, Arancha, Carol, Iago, Feli, Eva, Pau, Christie Macey, Anne Mieke, Elle Luna, Sarah Taniwa, Des, Lucía, Erik, Sabra, Barbara, Vironika, Lei, Lú, Jo y el colectivo Hola Eco.

Y por supuesto, gracias a ti. Por leerme, acompañarme, por compartir y aguantarme (-:

¡Un abrazo enorme!Si el mundo acabara mañana, ¿de qué te arrepentirías? | Incondicionalmente.es

 

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3 Comentarios en “Si el mundo se acabara mañana, ¿de qué te arrepentirías?
  1. Atreverse dice:

    Igualmente!! Me alegro que andes por aquí, y un blog no es un compromiso con nadie más que contigo misma. Quien te lee, lo entiende seguro 🙂

  2. Atreverse dice:

    Hola, veo que desde el parón veraniego no has escrito de nuevo. Espero poder leerte de nuevo!

    • Amelia Mirón dice:

      Hola!

      Si, esta vez he dejado de meterme prisa y con el viaje de septiembre todo se ha ido desplazando un poco hacia adelante. Pero espero no liarme muchísimo más…
      Ya he visto que has vuelto, menuda odisea! pero cómo me alegro de que hayas conseguido respuestas a tus preguntas. Tu anterior post me ha gustado mucho, se me había escapado. Estaré atenta a esta nueva temporada (-:

      Cuídate mucho hermosa!

      Un abrazo

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