Así deberían empezar los sueños…

Cuando era pequeña siempre estaba dibujando. De verdad, nada me hacía más feliz que una caja de colores y unos folios.

Mi sueño más inocente era dibujar en la Disney. Después ya me pasé al anime en Japón.

Pero en algún momento, o en un cúmulo de momentos, entendí que aquello no era un camino de verdad. Que lo que yo quería hacer no era posible para mí.

Yo no era suficiente.

Otro día le echaré coraje y te contaré porqué llegué a ese punto y porqué me convertí en una adicta a la aprobación de otros, pero sobretodo cómo estoy saliendo, es lo que tengo que aportar a esa conversación.

Hoy va a ser un poco más de color rosa.

Las ideas que limitan.

Todas estas ideas que recogemos de otros y de nuestras experiencias quedan forjadas como absolutas. Las creemos y seguimos adelante. O eso creemos, que avanzamos. Yo al menos no avancé tanto, porque empecé a evitar esas cosas que me hacían yo.

Y me estanqué a muchos niveles.

Hasta el año pasado. Cuando fui retando estas sentencias. Y me sorprendí, de verdad que sí.
Estaba convencida de que si dibujaba descubriría que, en efecto, era mediocre y no había nada que hacer.

Y eso me dolía. Me dolía en el cuerpo de solo pensarlo. Por eso lo evitaba.

Hice un reto creativo que implicaba dibujar, me sentía como cuando era niña.

Me apunte a otros retos, en mi afán por controlar mi vuelta al dibujo, de motivarme, de planificarme.
Pero me rebelaba por dentro. Era demasiado pronto para tantas exigencias.

Necesitaba jugar primero. A ratos lo hice. Otros me bloqueaba de nuevo, por volver a creer esos mensajes de que no era capaz, de que hacia el ridículo.

Seguía confiando, retándome y desconfiando, caóticamente, constantemente.

La oportunidad llega cuando hay espacio.

A finales de Agosto, la que parece mi hada madrina en este viaje hacia mi interior los dos últimos años, me hizo una propuesta que no pude rechazar.

Ella era Vironika Tugaleva, autora del libro “The Love Mindset”, un libro que quisiera que leyera cada ser humano que llega a este mundo. Me proponía hacer la portada de su segundo libro: “The Art of Talking to Yourself”.

Era su apuesta por alguien que no estaba muy segura de si misma. Una confianza casi ciega, desde mi punto de vista, en que yo podría hacerlo suficientemente bien.

Me fui a caminar al río con la cabeza a mil revoluciones:

¿Qué le digo? ¿Qué hago? ¿Y si fracaso estrepitosamente?

Con una mezcla entre insegura e inspirada le dije la verdad, que nunca había hecho algo así, que me intimidaba, pero que era un honor y una oportunidad increíble. Tanto, que el dinero era lo de menos.

El proceso.

Aprovechando mi subscripción a skillshare ví dos cursos de diseño de cubiertas, para tener una idea, para entender el proceso.

Después le pedí a Vironika si podía leer el libro. Como me iba de viaje la siguiente semana me lo leí sin parar en pocos días. Demasiado rápido, pero aún así me enamoré del libro. Aún sin terminar de editar era perfecto para mí. Qué honor formar parte de algo tan auténtico y tan alineado con lo que siento.

Hice algo así como 60 propuestas de ideas para la portada. Algunas eran muy obvias, ya conocidas, otras no tanto. Y en una llamada de skype redujimos a 5. Hice unos mockups en plan collage para representar un poco mejor las ideas y se los mandé en el viaje. No me había dado tiempo a hacerles fotos, así que en el airbnb de Escocia me puse sobre una sábana blanca. Redujimos a 3 ideas.

A la vuelta pulí un poco los bocetos, más grandes, con más de detalle y variaciones posibles. Hasta hice un vídeo explicándolos (en mi vida habría pensado que iba a hacer esto). Quedó finalmente una sola idea, que mejoramos entre las dos.

Aquí empezó mi batalla interna. Mucha tensión, muchos nervios, muchos mensajes negativos hacia mí misma sobre la catástrofe que venía seguro.

Tres meses de altibajos, de oleadas de nervios en el cuerpo. Como si estuviera pasando varias gripes o similares, como si el cuerpo estuviera purgando cosas.

Estaba haciendo algo que me daba terror absoluto. Y mi mente tenía miles de mensajes pre-grabados para atormentarme constantemente.

Pero cada vez que llegaba a un punto nuevo o incierto, les seguía esta comprobación de que no ocurría nada de lo que temía.

Tropecé muchas veces. Pretendía usar cosas que no dominaba. Al principio quería hacer algo más orgánico, con acuarela etc. Pero me di cuenta de que aún era pronto para lo que pretendía y que debía aceptarlo y pasar a lo siguiente, que casualmente casaba más con la idea que ella tenía.

Desde luego fue una gran ayuda trabajar con una persona que era más que comprensiva, tranquila y relajada. Aunque ella mientras estaba lidiando con la autoedición del libro y también sufría altibajos, de los que no se ocultaba y compartía sin pudor en redes o por mensaje.

El resultado.

En diciembre salió definitivamente a la luz en facebook y así es como ha quedado ahora, después de muchas iteraciones:

Considero que hemos tenido la dinámica más ideal, en la que ambas somos partícipes, aunque yo haga el trabajo más grande a nivel visual. Un trabajo en equipo, que es como debería ser, ¿no?

Este trabajo ha sido mi primera incursión formal en el mundo del diseño y la ilustración. Ha sido un reto enorme. Un empujón y una sacudida a toda esa estructura mental que lleva años arrinconándome, pero que no es real.

Me siento tan afortunada por haberme cruzado con Vironika, por tenerla como amiga, como compañera, como cliente. Por haber confiado en mí de una manera que no he recibido nunca. Ella misma escribe sobre esta experiencia, desde su punto de vista aquí.

Si quieres echarle un ojo al libro, aquí puedes conseguir un primer fragmento. Aviso, está en inglés.

Se publicará la próxima primavera y no puedo esperar a tenerlo en mis manos.

La imagen del post es de Ronda Kay.

Así deberían empezar los sueños | Incondicionalmente.es

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13 Comentarios en “Así deberían empezar los sueños…
  1. Ostras, te ha quedado la portada genial! Y me has reecontrado con alguien a quien descubrí justamente al poco de verme reconocida en la alta sensibilidad. Me encanta cómo escribe Vironika. Y en el post que has enlazado justamente habla de algo que he pensado muchas veces cuando he oído eso de que te tratan como te tratas. Siempre me daba por rebotarme (así soy yo) y decir: sí, pero eso no te da derecho ninguno a tratar a alguien mal y si lo haces aprovechándote de la vulnerabilidad, dejadez, etc de la otra persona “blame on you!!!!”. Es algo que he tenido que vivir más de una vez y me exaspera! Qué rápido nos quitamos la responsabilidad de encima!

    • Amelia Mirón dice:

      Muchas gracias Rosana!

      Estoy de acuerdo, y antes también me cabreaba mucho. Pero entiendo que somos todos muy ciegos a muchas cosas y cuando hacemos daño aun siendo conscientes pienso que es porque estamos tratando de defendernos de algo, ya sea externo o interno y a menudo no sabemos ni que esta ahí. Al menos es algo que he aprendido de Vironika. Esa mujer me ha cambiado la vida más de lo que soy capaz de ver. Y ese libro estoy deseando leerlo de nuevo pero con el libro físico en mis manos… Todavía me parece algo muy irreal 😉

      Un abrazo!

  2. Carol dice:

    Ame te super felicito. Me da mucho entusiasmo saber por todo lo que has pasado, soy arquitecta, y al comenzar un proyecto me enfrento con millones de pensamientos que me dicen “esto es un horror”. Ahora estoy trabajando en correr esos pensamientos y tu experiencia me sirve de referencia!
    Te felicito de todo corazón y te deseo lo mejor para lo que viene.
    Gracias por compartirlo, te mando un abrazo enorme.

    • Amelia Mirón dice:

      ¡Muchas gracias Carol!

      Me encanta que te pueda servir.
      Que al menos al compartir estas cosas nos sintamos menos raras, porque nos pasa a muchos, sino a todos.
      Mucha suerte también para ti para este año y tus proyectos 🙂
      Un abrazo

  3. Amparo dice:

    Es realmente PRECIOSO el diseño!!! Y además, no sé, es original, tiene algo diferente que no he visto en otros libros que parecen diseñados “en serie”. Estoy escribiendo un libro que espero que este año vea la luz y vamos… ¡que te contrato para la portada! 😀 Un besazo y ENHORABUENA por haberte atrevido.

    • Amelia Mirón dice:

      ¡Hola Amparo!

      Muchas gracias 🙂
      Cómo me alegro de que te guste!
      Ohhh! Un libro de Amparo Millán pinta interesante… pues si te apetece que hagamos algo juntas estaría encantada 😉

      Un besazo

  4. Marta dice:

    ¡Qué bonito Ame!

    Eso la primera impresión…después he visto que la imagen está llena de significados!!; al menos para mí.

    Me dá pereza leerlo en inglés, pero me lo apunto en mi “lista de lecturas”.

    Un besazo! Me gusta mucho.
    Marta

    • Amelia Mirón dice:

      ¡Bienvenida Marta!

      Muchas gracias 🙂
      Había muchas metáforas en el libro y costó elegir una sola.
      Sííí lo sé, ojalá algún día traduzca los libros.
      Yo no me iba a cansar de regalarlos 😉

      Un besazo!

  5. Joana dice:

    Qué maravilla, Ame!! Qué alegría da ver la portada después de saber lo que ha supuesto para ti.
    Me parece preciosa!!
    Está claro que tienes un don para ello, adelante!!! Que nada te pare!!!

    • Amelia Mirón dice:

      Muchas gracias Joana 🙂
      Ayyy quizás algún día pueda verlo así, pero tus palabras las guardo como un tesoro.

      Un abrazo enorme!

  6. Rocío dice:

    Valienta y con gran fuerza interior. Así es como te veo yo.
    Y el resultado me encanta.
    ¡Enhorabuena!

  7. Lola Julio dice:

    ¡¡¡Bravo!!!, gracias por abrir puertas, enhorabuena, un abrazo largo.

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