Ser aprendiz y maestro

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Aprender algo no es ningún misterio, es algo que has vivido en tus carnes muchas veces, diría que constantemente. Pero a veces se nos escapa el proceso porque, para empezar, solemos limitar mucho el aprendizaje a lo que ocurre en un aula o a lo relativo a un curso o un título, es decir, al aprendizaje pasivo, unidireccional, que se produce cuando alguien nos da una charla más o menos formal.

Pero el aprendizaje es una oportunidad que se produce todos los días de nuestra vida y nadie nos ha enseñado (para la mayoría es así) a poner atención en el proceso y ver qué ocurre durante y después.

Cuando eres consciente, puedes llegar a maravillarte con cada avance, puedes sentir cómo de una vez para otra tu cerebro ha asimilado y conexionado lo aprendido en el momento anterior. Esto es aún más llamativo cuando además de habilidad cognitiva implica destreza motora.

Este meta-aprendizaje lo experimenté cuando aprendí a tejer hace ya algo más de dos años en Granada, a través del maravilloso Taller de La Maison Bisoux. Me apunté a un curso de ganchillo, eran 2 horas una semana y 2 horas la siguiente y como resultado tejí un cuello de lana rojo (que regalé a mi madre), aprendiendo de paso los puntos más básicos. Al principio la coordinación de vista-cerebro-mano era verdaderamente abrumadora, además del hecho de que cuando paraba para comprobar lo que llevaba hecho era como si me pusiera a intentar leer chino sin saber nada en absoluto. No sé realmente porqué, quizás por el nivel de estrés que tenía en aquél momento, aquello decidí tomármelo con la mayor tranquilidad y paciencia conmigo misma del mundo. Equivocarme era muy bienvenido, en lugar de frustrarme pensaba que estaba aprendiendo, que no había prisa, y deshacía las veces que hiciera falta sin ningún dolor.

El mes siguiente me apunté al curso de punto y pude ver cómo el haber aprendido a usar el ganchillo, aunque no tuviera gran destreza aún, había creado un cambio en mi cerebro que me facilitó afrontar el nuevo reto. Me encantó mi profe Ángela, pero ambas nos mudamos de ciudad ese mismo verano y no pude continuar con sus clases. Durante los siguientes meses fui a mi aire, ya no volví más a ningún taller ni clase. Elegía mis proyectos en relación al grado de dificultad o lo nuevo que podía aprender y me tomaba mi tiempo, sino me gustaba el resultado deshacía sin remordimientos, no me importaba el resultado,

lo importante era el viaje.

Quería estar a gusto con lo que hacía, y por eso no me costaba trabajo deshacer, no era nunca una pérdida de tiempo. A veces hacía cosas que sabía que no iba a terminar sólo para probar una técnica o una nueva aguja, para acostumbrarme y, sinceramente, para cuando la iba a usar en un proyecto nuevo me quedaba asombrada con mi nuevo nivel de destreza,

casi como si me hubieran cargado un programa en el cerebro al estilo Matrix.

Tengo que reconocer que en realidad no he estado sola en este aprendizaje, porque he elegido intencionadamente tener una actitud conmigo de apoyo incondicional, de motivación y de respeto. Y ha sido esta la que me ha permitido llegar más lejos que de cualquier otra forma, he sido para mí el mejor maestro, el que por desgracia casi nunca he tenido. Una persona cuyo objetivo es que tengas éxito aprendiendo y que lo disfrutes mientras tanto. He tenido personas alrededor que han pretendido orientarme, ordenarme, imponerme su punto de vista, pero después de experimentar esto, algo me decía por dentro que huyera lo más lejos de allí,

que aprender podía ser diferente a ser un receptáculo pasivo de la “grandeza” de otro.

Pensándolo bien, ya había hecho algo parecido cuando llevé mi Inglés al siguiente nivel. Después de sacar un par de Certificados de la Univ. de Cambridge, con el apoyo de mis dos profesores favoritos (David y Lara Normington), simplemente dejé de lado la gramática y la formalidad e hice de él mi hobby personal. Le he dedicado muchas horas felices en los últimos 9 años y de diferentes formas: leyendo de todo lo que me gustaba, sumergiéndome en los trabajos originales de profesionales de la Psicología, noticias sin filtrar, sin traducir ni seleccionar, películas y series en V.O., programas de televisión y radio, cursos y webinars de todo tipo,… No tengo palabras para expresarte lo poderoso que es aprender un idioma, más aún el inglés, la libertad e independencia que te da sobretodo en la era digital en que vivimos donde tienes al alcance de tus dedos todo lo que desees saber y hacer.

Aún así, no hace falta hacerlo sola, la flexibilidad no solo la necesitas en cuanto a las personas que te guían o apoyan tu aprendizaje sino en ti misma, para ser capaz de aprender de cada ser humano que te encuentras. Al final todos podemos ser maestros y aprendices de todo en todo momento, pero solo si lo permitimos.

Tener mentores, elegir personas que te nutran y te impulsen por la vida son lo más parecido a mi utopía personal de un maestro. Personas que aunque te estén enseñando algo que no sabes, están completamente abiertas a aprender de ti, del momento y de la vida, haciendo cualquier situación algo enriquecedor. Y también esas personas que irradian curiosidad, que se consideran aprendices toda su vida y siempre están dispuestos a escuchar algo nuevo; de esas personas siempre aprendes algo sin saberlo. Esta actitud es como el concepto de la “mente del aprendiz” del Budismo Zen.

Es importante que haya expertos en cada tema, pero

no olvides nunca que el mayor experto en ti eres tú misma, y nadie más.

Ser consciente de tu aprendizaje hace que sepas de antemano cómo afrontar el siguiente hito de tu proyecto en lugar de dejarlo en manos del criterio de alguien ajeno a tu persona. Porque no solo dejas el contenido de lo que aprendes en manos de otros que lo van a hacer general, global, para todos. También les das el control de tu evaluación y es probable que tus objetivos en tu vida no sean los mismos que los de una institución o los de otra persona. Llegar a plantearte este tema te da una libertad completa, te da margen para tomar decisiones que están adaptadas especialmente para ti y si no funcionan, no son una pérdida de tiempo, son una fuente de información muy valiosa para afinar aún mejor la próxima vez. Te da poder para diseñar la forma en que aprendes y el camino a seguir. Por supuesto, no estoy en contra de estudiar una carrera o de hacer un curso, etc… mi pretensión es que lo valores con respecto a ti, no con respecto al mercado, o a lo que tu círculo opina, o lo que deberías saber, o lo que deberías hacer con tu vida.

La manera en que tú aprendes, tu estilo, es personal e intransferible. 

La calidad, el objetivo y el valor que tenga el tuyo va a depender completamente de ti. Una de las cosas más interesantes que puedes aprender es a observarte a ti misma y saber qué funciona y qué no a la hora de afrontar cualquier proyecto o problema que realmente quieras solucionar.

Y ahora tu…

¿Alguna vez te has sentido frustrada intentando aprender o practicar algo? ¿Has sentido que lo que no funcionaba eras tú? ¿Te han hecho sentir que si no tenías éxito era “culpa” tuya?

¿Puedes replantearte ahora una de estas situaciones (si las has tenido)? Planteando que quizás no encajaba tu manera de ser, de aprender, etc con la formación o con el profesor, o con los objetivos. ¿Cómo te hace sentir cambiar el planteamiento?

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4 Comentarios en “Ser aprendiz y maestro
  1. Marga dice:

    Hola Ame. La verdad es que me encanta lo que dices, porque nos da licencia a todos para aprender lo que sea como sea, y eso no tiene precio.
    Al hilo de esto, me has hecho pensar en los miles de chiquillos que fracasan en las aulas porque “son raros, diferentes,..” y no casan con el método leo-escribo-empollo. Cuántas pastillas para “hiperactivos” que piden a gritos una adaptación del aula al niño, y no al contrario. Si te sales de la media…ya sabes, tienes un problema, y probablemnte acabarás pagándolo.
    Que tu teoría se propague como fuego y se consuma la ignorancia y estrechez de ideas! Nuevos modelos educativos ya!
    Ala, ya me he quedado a gusto , jajjaj
    Gracias por tus líneas y hasta las próximas 😉

    • Ame dice:

      Muchas gracias por tus palabras Marga. Es una pena que siga todo montado así, es cierto, esa media omnipresente que no es natural.

      Pero me gusta pensar que cada uno de nosotros puede cambiar algo en su vida que impacte en el conjunto. Creo que es un deber hacer lo que realmente te sale de dentro y desarrollarlo, compartirlo y ser un ejemplo para otros que aún no se atreven o que tienen miedo y se protegen rechazando todo lo que no les ha venido impuesto, elegido o decidido.

      Lo bonito es que esto está al alcance de cualquier persona, a la edad que sea, solo hay que caminar hacia lo que te hace sentir completa y explorar… La aventura empieza cuando tu quieras 🙂

  2. Bueenos dias ame!! Buena reflexión para empezar la mañana. En mi caso y desde el punto de vista de las manualidades, o craft como lo llaman ahora las modernas (xq eso si no lo llamas asi parece que lo que estás haciendo es una kk) pues dentro de este mundo siempre he empezado aprendiendo x mi cuenta incluso con tutoriales o video tutoriales en inglés (bendita familia Normintong como m acuerdo de sus clases) pued siempre he sido un poco autodidacta y si ES MUY SATISFACTORIO ver como tu mente se relaja y el subidon que da cuando tienes el resultado. Por otro lado también he ido a cursos y por ejemplo en el scrap la profe trae un proyecto para hacer pero lo que me he fijado yo es que a mi nunca nunca nunca me salen igual siempre le doy mi toque supongo que eso sera también fruto del autoaprendizaje. En fin guapi siempre me dejas con ganas de mas!!! Ah y que sepas que con tus post también se aprende

    • Ame dice:

      ¡Hola Marian!
      Como dices se puede observar lo que ocurre dentro de una, incluso aunque estés inmersa en un proyecto que te absorbe por completo, y por simple que parezca te da información sobre ti que muchas veces pasa desapercibida.
      Creo que lo natural es que tu proyecto salga diferente al de la profesora, no por imperfecto, sino porque hagas lo que hagas siempre expresas un poquito de ti. A medida que conectas más contigo y, como dicen en el mundo de la escritura, “encuentras tu voz”, cada vez te irán saliendo proyectos más únicos y personales. A todo esto me refería en este artículo, que aunque estés en una clase del tipo que sea siempre puedes hacerte un poco más de espacio para que tu persona salga al exterior “a jugar” y a sacar lo mejor de ti, sin esfuerzo, simplemente con curiosidad {como decía en el post sobre el miedo}
      Gracias por venir y compartir tu punto de vista 🙂

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